jueves, 5 de febrero de 2015

MUSICA JOSE VELEZ-VINO GRIEGO.wmv

PASTORAL: SANTOS DEL DIA




SAN PABLO MIKI Y COMPAÑEROS
(Martires de Japón)


Fueron 26, martirizados el mismo día, 5 de febrero del año 1597.

En el año 1549 San Francisco Javier llegó al Japón y convirtió a muchos paganos.

Ya en el año 1597 eran varios los miles de cristianos en aquel país. Y llegó al gobierno un emperador sumamente cruel y vicioso, el cual ordenó que todos los misioneros católicos debían abandonar el Japón en el término de seis meses. Pero los misioneros, en vez de huir del país, lo que hicieron fue esconderse, para poder seguir ayudando a los cristianos. Fueron descubiertos y martirizados brutalmente. Los que murieron en este día en Nagasaki fueron 26. Tres jesuitas, seis franciscanos y 16 laicos católicos japoneses, que eran catequistas y se habían hecho terciarios franciscanos.

Los mártires jesuitas fueron: San Pablo Miki, un japonés de familia de la alta clase social, hijo de un capitán del ejército y muy buen predicador: San Juan Goto y Santiago Kisai, dos hermanos coadjutores jesuitas. Los franciscanos eran: San Felipe de Jesús, un mexicano que había ido a misionar al Asia. San Gonzalo García que era de la India, San Francisco Blanco, San Pedro Bautista, superior de los franciscanos en el Japón y San Francisco de San Miguel.

Entre los laicos estaban: un soldado: San Cayo Francisco; un médico: San Francisco de Miako; un Coreano: San Leon Karasuma, y tres muchachos de trece años que ayudaban a misa a los sacerdotes: los niños: San Luis Ibarqui, San Antonio Deyman, y San Totomaskasaky, cuyo padre fue también martirizado.

A los 26 católicos les cortaron la oreja izquierda, y así ensangrentados fueron llevados en pleno invierno a pie, de pueblo en pueblo, durante un mes, para escarmentar y atemorizar a todos los que quisieran hacerse cristianos.

Al llegar a Nagasaki les permitieron confesarse con los sacerdotes, y luego los crucificaron, atándolos a las cruces con cuerdas y cadenas en piernas y brazos y sujetándolos al madero con una argolla de hierro al cuello. Entre una cruz y otra había la distancia de un metro y medio

La Iglesia Católica los declaró santos en 1862

MUSICA Ferde Grofé - Grand Canyon Suite - III. On the Trail

miércoles, 4 de febrero de 2015

MUSICA "En Mi Viejo San Juan" - Trio Los Panchos y Javier Solis

PASTORAL: SANTO DEL DIA





SANTA AGUEDA


Un himno latino sumamente antiguo canta así: "Oh Agueda: tu corazón era tan fuerte que logró aguantar que el pecho fuera destrozado a machetazos y tu intercesión es tan poderosa, que los que te invocan cuando huyen al estallar el volcán Etna, se logran librar del fuego y de la lava ardiente, y los que te rezan, logran apagar el fuego de la concupiscencia.".

Agueda nación en Catania, Sicilia, al sur de Italia, hacia el año 230.

Como Santa InésSanta Cecilia y Santa Lucía,
decidió conservarse siempre pura y virgen, por amor a Dios.

En tiempos de la persecución del tirano emperador Decio, el gobernador Quinciano se propone enamorar a Agueda, pero ella le declara que se ha consagrado a Cristo.

Para hacerle perder la fe y la pureza el gobernador la hace llevar a una casa de mujeres de mala vida y estarse allá un mes, pero nada ni nadie logra hacerla quebrantar el juramento de virginidad y de pureza que le ha hecho a Dios. Allí, en esta peligrosa situación, Agueda repetía las palabras del Salmo 16: "Señor Dios: defiéndeme como a las pupilas de tus ojos. A la sombra de tus alas escóndeme de los malvados que me atacan, de los enemigos mortales que asaltan.

El gobernador le manda destrozar el pecho a machetazos y azotarla cruelmente. Pero esa noche se le aparece el apóstol San Pedro y la anima a sufrir por Cristo y la cura de sus heridas.

Al encontrarla curada al día siguiente, el tirano le pregunta: ¿Quién te ha curado? Ella responde: "He sido curada por el poder de Jesucristo". El malvado le grita: ¿Cómo te atreves a nombrar a Cristo, si eso está prohibido? Y la joven le responde: "Yo no puedo dejar de hablar de Aquél a quien más fuertemente amo en mi corazón".

Entonces el perseguidor la mandó echar sobre llamas y brasas ardientes, y ella mientras se quemaba iba diciendo en su oración: "Oh Señor, Creador mío: gracias porque desde la cuna me has protegido siempre. Gracias porque me has apartado del amor a lo mundano y de lo que es malo y dañoso. Gracias por la paciencia que me has concedido para sufrir. Recibe ahora en tus brazos mi alma". Y diciendo esto expiró. Era el 5 de febrero del año 251.

Desde los antiguos siglos los cristianos le han tenido una gran devoción a Santa Agueda y muchísimos y muchísimas le han rezado con fe para obtener que ella les consiga el don de lograr dominar el fuego de la propia concupiscencia o inclinación a la sensualidad.


MITOS Y LEYENDAS





GENOVEVA DE BRAVANTE
                   (Cuento)

Vivía en Alemania una linda niña llamada Genoveva, hija de los duques de Bravante, era de buen corazón, ayudaba a los pobres y jugaba con los niños humildes. Por eso todos la querían.

Cuando se convirtió en una preciosa dama, se casó con el príncipe Sigifredo, que era también bueno y virtuoso.

En tiempo de guerra, Sigifredo se tuvo que ir al frente de su ejército, la recién desposada lloró mucho la ausencia de su esposo y lo encomendó a la infinita bondad de Dios. Sus tierras quedaron a cargo de Golo. hombre ambicioso y malo.

Un día llegó la falsa noticia que Sigifredo había muerto. Golo seguido de sus soldados, entró al castillo de Genoveva y la hizo prisionera, haciéndola encerrar en un calabozo.

En esa oscura y húmeda prisión nació su hijo, a quien puso el nombre de desdichado, por lo adverso de su suerte.

A los dos meses, dos soldados sacaron a Genoveva y a su hijo por orden de Golo, con la orden de matarlos en el bosque. Pero conmovidos por el llanto del niño, perdonaron sus vidas, con la promesa de no salir jamás del bosque. Al volver los soldados dijeron a Golo: "!Orden cumplida!".

Genoveva y su hijo tomaron como vivienda una gruta. Se alimentaban de frutos silvestres, raices y hierbas; vivían en latente temor de ser presa de las fieras, pero confiaban en la protección de Dios.

Un día lluvioso penetró a la cueva una cierva que huía de unos cazadores. Genoveva y el niño acogieron al animal, que se hizo amiga de ellos, dándoles en recompensa abundante leche fresca.

A los siete años el niño que hacía constantes preguntas a su madre de los pájaros y las flores, al decirle ella que en la ciudad había cosas muy lindas, dijo a su madre:

-"Yo quiero ir a la ciudad ¿por qué no me llevas?"

Genoveva se entristeció, recordó la palabra empeñada a los soldados de no volver a la ciudad.

Un día Sigfrido retornó a la ciudad causando la sorpresa de todos, especialmente de Golo, quienes creían muerto al príncipe. Grande fué el dolor de éste al saber que por orden de Golo su esposa había corrido triste suerte.

Un día el príncipe salió de caza, de pronto, se le cruzó una cierva, que era la misma que vivía con Genoveva. El animal huyó, pero Sigifredo le siguió hasta la cueva. Enorme fué la sorpresa del príncipe al ver salir de la gruta a una bella mujer semidesnuda, llevando de la mano a un lindo niño.

-"¿Qué haces aquí con este niño y quién éres?"- preguntó Sigifredo.

-"¿No me reconoces? !Soy tu esposa y este niño es tu hijo!", exclamó ella, y los tres unidos en un estrecho abrazo, lloraron de alegría dándole gracias a Dios.

Cuando la familia llegó a la ciudad fueron recibidos con singulares muestras de júbilo. Esa misma noche todo el pueblo fué iluminado y en el castillo hubo una gran fiesta.

La dicha volvió a brillar para Genoveva, pues vivía en unión de su cariñoso esposo y de su hijo, que era muy estudioso y apuesto y valiente como su buen padre.

P.D.: En recuerdo de Natividad Alberdi.